Brigada Forestal

Combate y prevención de incendios en espacios verdes, parques y áreas forestales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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¿Qué es la Brigada Forestal?

Esta es una especialidad distinta que se realiza en el medio natural.

Su labor en estas áreas protegidas se resume en:

Vigilancia y Detección Temprana: Realizan recorridas constantes para identificar focos iniciales antes de que se vuelvan incontrolables.

Dado que el 95% de los incendios son causados por humanos, los brigadistas patrullan para asegurar que no se haga fuego, no se fume y no se dejen residuos.

La estación cuenta con una brigada conformada por 5 numerarios certificados por el plan manejo del fuego de la nación.

Caso real

"… En la reserva ecológica costanera sur, el termómetro marca 38 grados, pero acá adentro, entre los juncos, el aire quema los pulmones. Son las tres de la mañana y las luces de las torres de Puerto Madero brillan ahí nomás, como si pertenecieran a otro mundo, a una ciudad que duerme mientras nosotros nos hundimos en el barro y el humo.

Llevo el equipo estructural puesto hace diez horas. Pesa. El sudor me corre por la espalda y lo peor de la Reserva Ecológica no es solo el fuego, es el terreno. Los camiones no entran. Tuvimos que tirar líneas de mangueras de 200 metros, arrastrándolas entre la vegetación seca que te engancha las botas y te hace tropezar.

Escuchas el "crack" constante de las cañas tacuaras explotando por el calor. Suenan como disparos. De repente, el viento del río cambia de dirección y el humo se nos viene encima. No ves nada. Grito el nombre de mi compañero para asegurarme de que sigue a mi lado. "¡Acá!", me responde con la voz rota por la carraspera.

Estamos usando mochilas de agua y batefuegos porque el agua de las líneas no llega a todos los focos. Golpeamos el suelo, una y otra vez, tratando de sofocar las llamas que corren por el pastizal seco como si fuera pólvora. Cada vez que creemos que lo tenemos, un remolino de viento levanta chispas y el fuego salta por encima de nuestras cabezas, prendiendo un sector nuevo a nuestras espaldas. Es agotador. Sentís que el fuego se burla de vos.

Cuando sale el sol, el panorama es desolador. El verde que tanto cuidamos ahora es un desierto negro. Ves a las aves revoloteando perdidas y algún coipo escapando chamuscado. Te sentás un segundo sobre una raíz quemada, tomás un trago de agua tibia y sentís el peso del cansancio en los huesos. Llevamos dos días en este ciclo: apagar, enfriar, guardia de cenizas, y volver a empezar porque un tronco volvió a humear.

Mirás tus guantes rotos y el hollín pegado en las uñas. Sabés que cuando salgas de acá, el olor a quemado te va a perseguir una semana, pero ahora lo único que importa es que ese frente de fuego no avance un metro más. Me limpio el hollín de la cara con el guante roto y, mientras el sol empieza a clarear sobre el río, me doy cuenta de que le ganamos metros al fuego, pero el silencio que queda en la Reserva es el ruido más triste de todo el incendio…"

Brigada Forestal - caso real