Evaluación de riesgos, asesoramiento a instituciones y cobertura de emergencias en eventos masivos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Trabajamos en conjunto con Subsecretaria de Emergencias de la Ciudad de Buenos Aires, a través de la Dirección General de Defensa Civíl en las Alertas Meteorológicas, inundaciones y otros Desastres.
Realizamos tareas de Prevención en las Reservas Ecológicas con personal especializado.
Los bomberos realizan una labor técnica de inspección en edificios para asegurar que las salidas de emergencia y los extintores funcionen. También se dedican a la educación comunitaria, enseñando a la población cómo actuar ante un siniestro y realizando simulacros en escuelas y empresas.
"…Llegué temprano a la Reserva, la guardia de prevención de incendios forestales empieza así: en silencio, pero con la cabeza ya puesta en lo que puede pasar. Revisamos el equipo con rutina casi automática—mochilas forestales, batefuegos, herramientas de zapa, radios, agua—todo tiene que estar listo antes de que el sol empiece a pegar fuerte.
A medida que avanza la mañana, la reserva cambia. El viento levanta, la temperatura sube y la vegetación seca empieza a ser un factor de riesgo real. Caminamos los senderos, atentos a cualquier indicio: humo tenue, olor a quemado, gente fuera de los sectores permitidos. La prevención es eso: ver antes que ocurra.
Lo más difícil no es lo físico, es sostener la atención constante. Sabés que un descuido, una colilla mal apagada, un trozo de vidrio o alguien que prende fuego sin pensar puede transformarse en un frente complicado en minutos. Y en ese terreno, con pastizales secos y viento, el fuego corre rápido.
Recuerdo una tarde en particular. El calor era pesado, el viento venía cambiante. De repente, por radio, avisan de una columna de humo en un sector más cerrado. Llegamos rápido: un foco chico, pero activo. Ahí no hay margen para dudar.
Trabajamos coordinados, cortando la propagación, enfriando bordes, hasta que logramos controlarlo. Cuando finalmente baja la intensidad y solo queda humo, viene esa mezcla de alivio y cansancio. Mirás alrededor y entendés por qué vale la pena: proteger ese lugar, ese pulmón verde en medio de la ciudad.
La guardia sigue igual después. No termina con el fuego apagado. Se vuelve a recorrer, se revisan puntos calientes, se mantiene la vigilancia. Porque en este tipo de servicio, la emergencia no siempre avisa: muchas veces se anticipa.
Y al final del día, cuando el sol cae sobre el río y la reserva vuelve a calmarse, te queda esa sensación de haber estado donde tenías que estar…"